En mis 42 años de actividad en la práctica y enseñanza del Karate-Do, creo poder sintetizar el espíritu, el trabajo, mis desvelos por investigar las Artes del Karate-Do, todo para poder mejorar la confianza del alumno y poder inculcarles el camino del bien (ser personas ejemplares en un futuro no muy lejano) y haber encontrado un gran espíritu de servicio, que ha sido una constante en la Dedicación a la enseñanza del Karate-Do, esto debe servir para perfeccionar al Hombre, Mujer o Niño.

Pero con ello no basta, esta perfección debe ser volcada a toda la comunidad para que sea beneficiosa y al servicio del mundo que nos rodea, solo así se habrá logrado llegar al verdadero objetivo de la senda del Karate-Do, pero para ello cada uno debe estar agradecido, agradecido de estar vivo ya que el DO significa también vida, todos debemos estar agradecidos a DIOS, a la Naturaleza, al País, a la familia y hacia todos los que nos rodean y esto debe ser así, ya que los que no han comprendido estos preceptos, han ido quedando al costado del largo camino del Karate-Do, son infinitos los ejemplos, pero todos los que fracasaron son aquellos que se dejaron avasallar por el egoísmo o confundieron con fines políticos, religiosos, sectarismo, etc.

Los resultados se los dará la práctica permanente y la Fidelidad a su Maestro, ya que el aportó “Todo para su Formación como Karateca y como Persona”, mucho más allá que un simple color puesto en la cintura, ser Honrado, no es el de robar, sino serle Fiel a sus principios, ayudarlo, apoyarlo y defenderlo de los “Comentarios Absurdos”, a veces de otra persona, en el Dojo o ajena al mismo.

Pienso y creo que estoy en lo cierto,
que es mi íntimo deseo el de servir aún más y mejor, por ser un Maestro Argentino y Cordobés del Karate-Do, y por intermedio de esto que es mi vida seguir estando en el verdadero camino de la enseñanza del Karate-Do Shorin Ryu Tradicional.

“GRACIAS A TODOS LOS ALUMNOS QUE SE FORMARON EN LA ESCUELA”

El Karate-Do reconcilia mente y cuerpo, disciplinando a ambos, y no exige sacrificar ninguno de los placeres de la vida, todo al contrario, busca agudizar los sentidos para gozar de las cosas buenas, para el Karate el sentido más importante es el localizado en la mente, Base de todo Arte Marcial, y de esta fuerza interior inquebrantable.
La fuerza no está en el exterior y no se alcanza con sacrificios.

La fuerza está en uno mismo y por eso se entrena el yo conciente, reubicándolo en un cuerpo incapaz de traicionar a la mente.

SENSEI dice, que un ataque muy fuerte es fácil de defender, pero un ataque suave, es mucho más difícil de bloquear.
En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar en el karate soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno, y que este requiere tiempo y respeto por su maestro.
En defensa personal debemos pensar que el cuerpo es como el movimiento del universo, así como los planetas giran alrededor del sol, debemos imaginarnos que la gente gira alrededor de uno y cae por causa y efecto de su propia fuerza.
El último objetivo del arte del karate-do, no reside en la victoria o en la derrota, sino en el perfeccionamiento del carácter de sus participantes.
Ahora tan solo quiero vivir al lado de gente que sepa amar y reírse de las simples cosas y hasta de sus propios errores, gente que no se considere elegida antes de tiempo, gente que no eluda sus responsabilidades, gente muy sincera y que defienda la dignidad humana, con gente que desee técnicamente caminar al lado de la verdad y de la honradez, porque tan solo lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena vivirla, quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las otras personas, a quien los duros golpes de la vida, le han enseñado a crecer con suaves caricias en su alma.
Yo no tengo prisa… para vivir con la intensidad que nada más la madurez nos pueda dar.
No pretendo mal emplear ni tan solo un minuto en el dojo, para aquellos alumnos que no tengan ganas de aprender y mejorar su calidad de vida. Estoy tan seguro que éstas enseñanzas serán más exquisitas que las que hasta ahora han recibido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos, mis alumnos, los padres y mi conciencia.
Deseando que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera, también te llegará, que Dios los bendiga a todos.
La paciencia es un hábito que cuesta adquirir, pero si vamos poco a poco, gradualmente, caminando nuestro sendero, lograremos ese éxito y lo lograremos de una manera sólida, sin fisuras.
El triunfar, tanto a nivel personal como profesional, requiere altas dósis de paciencia y perseverancia. Conlleva mucho tiempo y dedicación, y solo nosotros somos capaces de asimilar esos hábitos porque nos lo proponemos como reto personal.